El legado maldito de Truman Capote

 

Considerado como un ícono del Nuevo Periodismo desde la publicación de su novela de no ficción  “A sangre fría”, Truman Capote, fue un pícaro periodista estadounidense de gran intelecto, quien luego de alcanzar el éxito y reconocimiento pasó a las páginas de la historia al lograr combinar elementos literarios con otros propios de la investigación periodística, pero muchos desconocen su vida como ser humano; traumas, vicios, culpas y agonías.

Nacido un 30 de setiembre de 1924, hijo de un matrimonio que fracasó poco después de consumarse; conformado por una madre que al saber de su embarazo quiso abortar y un padre irresponsable que en varias ocasiones había dado a parar en la cárcel por estafa. Vivió una infancia colmada de sufrimientos, puesto que su madre nunca mostró interés en él, al grado que incluso llevaba diferentes amantes a su departamento haciendo que en varias oportunidades el pequeño Truman presencie actos sexuales y hasta agresiones físicas.

Años más tarde su madre encontraría la estabilidad que deseaba en un cubano, José García Capote, quien adoptaría legalmente a Truman, dándole su apellido. Los años posteriores no mejorarían para el pequeño puesto que solía aislarse de los demás; sin embargo “a veces, la adversidad es lo que necesitas encarar para ser exitoso”, Capote se inició como escritor para atenuar su soledad y dar pasó al magnífico escritor que recordamos.

Empezó escribiendo cuentos de terror, misterio, soledad, y uno de ellos, Miriam le hizo ganar el premio de narraciones breves O. Henry. A los 23 años publicaría su primera novela, Otras voces, otros ámbitos (1948), donde plantearía abiertamente el tema de la homosexualidad, esto significaría para él “una liberación”, ya que a través de una autobiografía simbólica, trasmitiría el temor que significó descubrir su homosexualidad.

Su obra cúspide A sangre fría (1965), transmitiría el espantoso asesinato perpetrado contra la familia Clutter conformada por cuatro integrantes en Holcomb, Kansas. El crimen llamaría la atención de Capote al extremo de dedicar obsesivamente seis años de su vida a la investigación del mismo, que incluyó el esclarecimiento de los hechos y el proceso judicial hacia los asesinos que terminaría en la ejecución de estos.

Capote en su afán de lograr escribir su ansiada “obra maestra” decidió entrar en contacto con los asesinos de la familia Clutter, Richard Eugene (Dick) y Perry Edward Smith, estableciendo un vínculo afectivo con el último de estos, con el que se sentiría identificado por las similares vivencias en sus primeros años de vida, soledad y carencia de afecto, como lo refiere la película Capote (2005). Sin embargo para muchos, entre ellos existió una relación sentimental.

El involucramiento en este caso casi lleva a Capote a la locura, en un inicio veía el caso como una oportunidad de alcanzar el éxito que deseaba, sin embargo durante la investigación y luego del involucramiento afectivo desarrollado hacia Perry, tomaría como suya la lucha en contra de la aplicación de la pena de muerte hacia los asesinos. En el trayecto del mismo entendió con amargura que el desenlace de su obra dependía de la ejecución de los culpables.

Después de diversos intentos fallidos de apelaciones, los homicidas fueron ejecutados en 1965 y Capote nunca pudo sobre ponerse al suceso, “nadie sabrá jamás cómo me vació ese libro”, comentaría años después. “Se puede decir que me asesinó. Antes de empezarlo era una persona relativamente estable. Después, algo cambió en mí para siempre”.

Capote durante sus años de “gloria” fue aplaudido y reconocido por muchos, sin embargo después de A sangre fría, todo cambió, su vida de excesos, la adicción a la cocaína y el alcohol aceleraron su caída tanto en el ámbito de escritor, como en sus relaciones sociales. Provocando de esta manera que un talentoso escritor se vea sumergido en la más deplorable desdicha.

Uno de los escritores más famosos de la época pasaría a convertirse en un patético payaso, luego de que en una ocasión fuese sacado de una conferencia por estar borracho, el vergonzoso espectáculo fue transmitido en vivo por televisión, terminando de hundir a Capote y alejándolo de sus más fieles seguidores.

“Algo en mi vida me ha hecho un daño irreparable, y ese algo es irrevocable” refería capote derrochándose en diversas entrevistas donde culpaba ocasionalmente a su madre de su infortunio. Capote murió un 25 de agosto de 1984 luego de sufrir una sobredosis múltiple de estupefacientes en Los Ángeles, California, a la edad de 60 años.

Truman Capote marco un hito en el desarrollo del Nuevo Periodismo y hasta la actualidad su obra ha servido de ejemplo en las cátedras de periodismo en lo que concierne al tratamiento de información y utilización de los recursos periodísticos. Pero nunca olvidemos que “Cuando Dios te da un don, te da también un látigo. Y ese látigo es para auto flagelarse”.

La frase “soy alcohólico, drogadicto y homosexual. Soy un genio”  con la que el propio Capote se identificaba, es la que mejor resume la capacidad intelectual de un ser humano en busca de fama y reconocimiento, que se ve condenado por sus propias acciones, terminando en la más cruel de las soledades, aquella que no se puede aplacar con dinero.

 

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