Simios con fuego en las manos

No condeno la tecnología, ni mucho menos el avance científico, lo condenable es la forma en como la utilizan.

Muchos otros intelectuales han sido críticos asiduos de los grandes descubrimientos científicos como el internet, la televisión, los celulares así  como Sartori en su libro Homo Videns, Eduardo Galeano, a quienes se les suma un gran intelectual como Marco Aurelio Denegri y el periodista Cesar Hildebrandt. Quienes consideran que estas han servido para amputar la capacidad crítica de quienes hacen uso de ellos o más bien de quienes hacen MAL uso de ellos.

No puedo evitar sentirme identificada con tal indignación y es que por años la tecnología ha estado a un paso más que la historia de la humanidad, lo que metafóricamente vendría a significar que somos simios con fuego en las manos.

Nuestros jóvenes parecen ser las principales víctimas de tan terrible mal. Verlos sumergidos por más de 5  horas en sus celular,  reducidos en ellos, haciendo disque amigos sin siquiera conocerlos, jugando videojuegos en internet o en las distintas redes sociales es contemplar absortos como se les va la vida ante nuestros ojos. Entrar a un restaurant a la 1:00 pm de la tarde y encontrar un grupo de jovencitos amotinados en las puertas, empujándose unos a otros para ver “Amor, Amor, Amor” es frustrante, hasta devastador para quienes esperábamos una juventud al estilo Tlatelolco.

Aquí separemos dos puntos el primero constituido por el internet que sin duda ofrece una gran cantidad de información, sin embargo este puede resultar un arma de doble filo y depende mucho de las manos a las que llegue. Dígame usted de qué le sirve a una persona sin capacidad crítica contar con abundante información, si no sabe procesarla. Por otro lado están las redes sociales vinculadas con el internet quienes de una u otra forma han destruido el verdadero significado de la comunicación, no hay interacción y si la hay es a medias, he visto y oído miles de casos en los cuales se generaban discusiones absurdas entre amigos, parejas, colegas por la mala interpretación de una palabra o frase. 

Es triste ver a usuarios de Facebook con más de 500 amigos que solo tienen 10 en la vida real y es aún más triste cuando las personas se miden a través de los “me encanta” y “me gusta” que reciben estos espacios. Creerte amado por recibir 30 “me encanta” resulta ridículo.

En segundo lugar, no menos perjudicial encontramos a la televisión comercial, propagadora de un sinfín de programas deplorables, donde se enaltece la estupidez y la superficialidad se convierte en sinónimo de belleza. Si usted se pregunta quién es responsable de que su hijo crea que ese peinado extravagante lo hace más atractivo o que tener un cuerpo voluptuoso hace que sus hijas se crean irresistibles esa es señor o señora la famosa televisión, tener una en casa y saber que la gente que la habita no tiene capacidad de discernimiento es como tener una granada de guerra en el hogar que tarde o temprano explotara y dejara estragos irreversibles.

La solución, ¿existe? Para los declarados pesimistas, no. Para algunos que vemos una estrella en la oscuridad el punto está en mejorar la educación, pero esto significa luchar contra la corriente, es decir, contra el sistema capitalista, es difícil ¿verdad? Pero no imposible, el asunto está en elegir a representantes que sean capaces de generar reformas para lograr la superación de esta crisis cultural e intelectual, aunque le parezca mucha carga ciudadano la responsabilidad es solo suya pues aunque no le guste es usted quien al final elige ¿no?, pues aquí le dejo un consejo, hágalo bien.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *